Muchos padres reconocen que los castigos pueden tener efectos dañinos. Los gritos son otra de las constantes de muchos padres, cuando sienten que los hijos no obedecen. Hartos de repetir la misma orden, se la gritamos. El grito llama su atención en un primer momento, pero a la larga dejará de tener efecto y entonces ¿qué haremos?

Además gritar destruye la autoestima , crea enfado, puede interferir en el aprendizaje además de dañar la relación padre – hijo.

La mayoría de los padres piensan que deberían dejar de gritar a sus hijos pero luego, sin darse ni cuenta, se sorprenden a sí mismos recurriendo una y otra vez al grito. Parece que nuestros hijos no obedecen hasta que, ¿Gritar más fuerte, gritar más rato, vivir a gritos?

Jan Hunt, psicóloga y autora de varios libros nos propone algunas alternativas o estratégias que transmiten mensajes positivos y alternativas en las que el niño siente que sus necesidades estan cubiertas:

  • Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño está libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje.
  • Proveer un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene sentido tener cosas preciadas al alcance de un bebe o un niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera del alcance hasta que el niño esté lo suficientemente mayor para manejarlas cuidadosamente.
  • Aplicar la regla de oro. Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias que el niño. En la naturaleza humana no importa le edad.
  • Mostrar empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y las necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como «parece que estás muy triste» son una buena forma de mostrar que estás del lado del niño.
  • Validar los sentimientos del niño para que él sepa que le entientes y que te importa, y que nunca será rechazado por tener ningún sentimientoen particular. Un ejemplo » Eso me asustaba a mi también cuando era pequeño»
  • Cumplir la necesidad subyacente que lleva la conducta. Si castigamos la conducta externa, la necesidad no satisfecha continuará surgiendo en otras maneras hasta que esté finalmente cumplida. Preguntas como «¿ Estás enfadado porque hoy he estado mucho tiempo con el teléfono? ¿Te gustaría que hicieramos X cosa juntos? » pueden ayudar al niño a sentirse amado y entendido.
  • Cuando sea posible, encuentrar una solución «ganar-ganar» en la que se cumplan las necesidades de todos. Para aprender herramientas de resolución de conflictos, considera tomar un curso de Comunicación no Violenta.
  • Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. Las llamadas «malas» conductas frecuentemente son intentos de expresar su necesidad de amor y atención, en la mejor forma que ellos lo pueden manejar en el momento. Si él pudiera expresar su necesidad en una forma más madura, lo haría.
  • Distraer al niño de la situación que se ha vuelto demasiado estresante para resolver en el momento: «Tomemos un descanso. Que otra cosa te gustaría hacer».
  • Asegúrse de que se hayan consumido alimentos nutritivos durante el día para que los niveles de glucosa se mantengan altos. Bocadillos pequeños y frecuentes es lo mejor.
  • ¡Respirar! Cuando estamos estresados, necesitamos más oxigeno, pero tendemos a hacer respiraciones cortas. Aún unas cuantas respiraciones profundas nos pueden ayudar a calmarnos y pensar más claramente.
  • Al igual que un coche no funciona sin gasolina, las personas no funcionan bien si su «tanque emocional» se está agotando. Dar las tres cosas que llenan el tanque emocional de los niños: contacto ocular, contacto gentil y atención individual.

Resumen del texto de Jun Hunt @ecolekua 2020
Resumen del texto de Jun Hunt www.naturalchild.org @ecolekua 2020

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.