La princesa y los girasoles” es un libro ilustrado, lleno de colorido y luz que presenta a una princesa que lleva un hijab y vive en un reino donde la gente de todos los colores, formas y tamaños vive en paz.

Leonie Pickett y Catlyn LeGault escribieron esta historia como una obra de teatro para niños para trabajar el multiculturalismo. Crearon la historia con la intención de normalizar la apariencia de las niñas que llevaban hijabs y también para derrocar otros estereotipos a los que los niños en sus vidas parecen ser expuestos en repetidas ocasiones.

Al igual que ocurre en la vida de la autoras han repetido patrones de tipos de personas que todos conocemos. Por ejemplo, la princesa tiene un solo padre, el agricultor de la historia es una mujer y existen distintos personajes que pueden resultar tener distintos tipos de habilidades como uno de los personajes que está en una silla de ruedas.

Estas mujeres, guia montessori por varios años y con amplia experiencia en esta pedagogía esperan que cualquier niño pueda ver a alguien que se parezca a ellos en las páginas de este libro. También quieren ofrecer una visión positiva de todos los personajes y roles “todos hacen lo mejor que pueden” para que los niños contrarresten las imágenes negativas que pueden ver en la televisión y en sus comunidades a raiz de tantos problemas raciales que existen en la actualidad.

Esta historia no cuenta con “malos”, basado en la creencia de las autoras de que todas las personas son buenas y hacen lo mejor en sus vidas. A pesar de esto el conflicto surge a raiz de malentendidos y a veces un poco de orgullo.

Una alternativa diseñada para contrastar libros infantiles que hacen que la gente parezca blanco y negro, bueno y malo. Historias como esta ofrecen a los padres un punto de partida para hablar con sus hijos sobre el valor inherente y la dignidad de todas las personas. también es una oportunidad para acercar la naturaleza del conflicto como algo saludable y parte normal de la vida.

En esta historia el orgullo se interpone en el camino de la amistad de los niños, pero sólo temporalmente.

Un ejemplo de  dos montessorianas haciendo algo original para difundir valores Montessori. ¿Qué podemos hacer para seguir difundiendo este maravilloso método educativo? ¿Quieres compartir alguna experiencia con nosotros?

 

 

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