Maria Montessori fue la primera en identificar y documentar los períodos sensibles al desarrollo de los niños. Desde entonces (casi hace 100 años), estudio tras estudio ha sustanciado sus hallazgos.
Un período sensible es el fuego ardiente de un niño que tiene interés en algo, durante el período de tiempo que un niño adquiere una nueva habilidad específica.

Cómo expresa Maria Montessori en su libro “El secreto de la infancia” el niño tiene una aptitud creativa, una energía potencial que le permitirá construir un mundo mental desde el mundo al respecto. Hace numerosas adquisiciones durante los períodos sensibles, lo que lo pone en relación con el otro mundo de una manera excepcionalmente intensa.

“Cuando reciben los estímulos correctos en el momento adecuado, los niños son capaces de aprender casi sin darse cuenta”.

Dicho de otro modo, los períodos sensibles son ventanas de oportunidad de desarrollo durante las cuales los niños tienen un interés especialmente fuerte hacia un concepto o habilidad específica. Durante estos períodos sensibles, los niños absorben los conceptos correspondientes fácilmente y naturalmente. Cada niño pasará por los mismos períodos sensibles aproximadamente a la misma edad. Saber qué esperar nos permite (padres, maestros, abuelos y cuidadores) anticipar y proveer el ambiente necesario para satisfacer las necesidades del niño.
Durante un periodo sensitivo, los niños pueden aprender cosas, dominar habilidades nuevas o desarrollar aspectos de las capacidades del cerebro sin que le cueste y casi sin darse cuenta. Sin embargo, estos periodos sensitivos son etapas transitorias. Cuando los niños han dominado la habilidad o el concepto que absorvía toda su atención, el periodo sensitivo desaparece. Por ello, si durante ese tiempo no se le ha expuesto a las experiencias y estímulos adecuados, la oportunidad de aprendizaje habrá pasado.
Eso no significa que no vayan a aprender esas habilidades, pero les exigiran años de trabajo y esfuerzo.

Sin ser melodramático, creo que sería importante decirles a los padres que están participando con el desarrollo físico de los cerebros de sus hijos en el grado exacto en que interactúan y se comunican con ellos. La interacción del lenguaje es en realidad la construcción de tejidos en su cerebro […]. Los centros lingüísticos del cerebro son simplemente incapaces de alcanzar la plena madurez sin una amplia estimulación. ~ Maria Montessori

Fuente:
– Información elaborada por Mary Ellen Maunz. Tiene 40 años de experiencia en Montessori, enseñando a los niveles de 2½ a 6 años y de 6 a 12 años y administrando una gran escuela privada por 20 años. Es fundadora de “age of Montessori
Mary Ellen fue entrenada durante un período de cuatro años como Maestra por la Dra. Elisabeth Caspari, amiga personal y estudiante de Maria Montessori.

– “How to raise an amazing child the Monstessori way” de tim Seldin

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