Uno de los hitos infantiles más comunes utilizados por los padres para iniciar una conversación es caminar. A pesar del progreso que los niños hacen todos los días, como abrir los ojos, reconocer a las personas, o girar la cabeza en la dirección de las voces familiares, las habilidades de motricidad gruesa (caminar, rodar, etc) parece ser el tema favorito de estas conversaciones. Si bien es imposible ignorar la satisfacción reflejada en el rostro de un niño al dar los primeros pasos, muchos padres tratan de apresurar a sus hijos para que caminen omitiendo la etapa del gateo, tan importante para el desarrollo infantil.

Muchos padres relacionan la velocidad con que los niños desarrollan sus habilidades con el nivel de inteligencia y cuando ven a otros niños de la misma edad caminando, mientras que su hijo todavía no lo hace, se preocupan y piensan que algo está pasando o que a lo mejor su hijo se está retrasando en su desarrollo. Es cierto que el estudio de las diferentes culturas a lo largo de la historia demuestra que el desarrollo de las habilidades motoras en los niños es predecible y siguen una secuencia, sin embargo el tiempo que cada niño necesita para cumplir esas etapas es único para cada uno. Por esta razón, los padres siempre deben tener presente que los niños se desarrollan a su propio ritmo. Los padres que reconocen el desarrollo evolutivo que hay detrás del gateo , serán más pacientes y comprensivos del ritmo de desarrollo de sus hijos.

Todas las habilidades motoras son importantes y su desarrollo requiere tiempo. Este proceso no ocurre de un día a otro. Volteando la cabeza a un lado los prepara para ver los objetos que llaman su atención. Esto los lleva a aprender a alcanzar y agarrar los objetos que llaman su atención. Alrededor de los seis meses de edad, antes de comenzar a gatear, los niños empiezan moverse con intención de llegar a la posición de sentado por sí mismo. Todas este proceso requiere tiempo y práctica. Cuando a un niño se le da la oportunidad de moverse libremente desarrolla estas habilidades naturalmente, por sí mismo porque sus padres confían que él puede hacerlo y respetan la necesidad del niño de practicar las nuevas habilidades todas las veces que necesite hacerlo.

Usando las diferentes partes de su cuerpo, como moviendo las piernas o extendiendo sus brazos en forma periódica los niños desarrollan su capacidad física y mental para poder darse la vuelta por primera vez. Debido a que es un claro ejemplo de una de las primeras cosas que un niño hace por sí mismo, darse la vuelta por primera vez, es un hito que muchos padres recuerdan con cariño de la misma forma que recuerdan la primera vez que su hijo abrió los ojos En estos casos los padres no sienten que tienen que presionar a sus hijos para que lo logren ya que “enseñar” a un niño a darse la vuelta o abrir los ojos, no tiene sentido.

vestir a los niños con ropa cómoda que les permita moverse libremente gateando ya sea dentro o fuera de la casa. Clic para tuitear

Los padres deben ser pacientes y seguir otorgando a sus hijos la oportunidad de aprender por sí mismos cuando se trata de la etapa de gateo.

En lugar de tratar de apresurar a su hijo a caminar, los padres pueden ayudarlo de diferentes maneras a que se desarrolle naturalmente. Como en todos los casos un adulto debe estar con el niño, pero a una distancia que le permita verlo y acudir si este necesita ayuda, y que al mismo tiempo el niño se sienta seguro y cómodo. Para gatear los niños deben disponer de un área segura y limpia lo suficientemente grande para que el niño sea capáz de moverse libremente. La Dra. Emmi Pickler recomienda un área más grande que una cuna, donde el niño pueda estar por durante largos períodos de tiempo. La Dra. Emmi Pickler considera que la “oportunidad de moverse” es tan importante como que se muevan “cuando ellos quieran” (Fundación de conciencia sensorial Boletín Número 14 con extractos del libro primero de Emmi Pikler.).

En este área puede haber unos pocos juguetes apropiados para la edad que los pueda alcanzar y los pueda usar en una forma segura. Se recomienda vestir a los niños con ropa cómoda que les permita moverse libremente gateando ya sea dentro o fuera de la casa. Un par de mantas grandes limitadas por algún tipo de límite físico en la mayoría de las superficies al aire libre puede proporcionar un lugar limpio y seguro para que un niño gatee. Es importante que los padres tengan en cuenta que al mismo tiempo que un niño está aprendiendo nuevas habilidades, continúa constantemente practicando las que ya conocen. Respetar la etapa de gatear de un niño le da la oportunidad de hacer un esfuerzo para alcanzar los objetos que quieren tomar, o moverse hacia donde quiera ir. Este esfuerzo puede ser difícil o incluso frustrante para ellos, pero finalmente les da la satisfacción de “Mira lo hice yo solo”.

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