Es muy frecuente que los padres se cuestionen sobre las capacidades de sus hijos. Cuando saben que tengo tres hijos superdotados, algunos me suelen decir: “Sospecho que mi hijo tiene altas capacidades  ¿debo hacerle pruebas?” Y, lo más grave, la coletilla: “Me da miedo etiquetarlo”.

Les felicito por mirar a sus hijos con intención y por preocuparse de su desarrollo… también cognitivo.

Si sospechas, hazle las pruebas! Las etiquetas son según cómo las gestiones: buenas o nefastas, pero nadie se cuestiona diagnosticar una dislexia o un retraso madurativo… ¿No sería igual de peligroso? Pues no.

Las altas capacidades son una condición y no un mérito. No garantizan el éxito académico, laboral ni vital.

El mundo latino (al contrario que el anglosajón) tiene un problema con el talento. Lo escondemos, nos avergonzamos y, en la mayoría de escuelas, nos quieren a todos igualitos. Además, “si es tan inteligente… Ya buscará la manera de sobrevivir”… Craso error.

Si es tan inteligente y no se le dan las oportunidades necesarias ya se buscará la manera de desconectar, de aburrirse, de desmotivarse o de desmontar la clase con su comportamiento. En algunos casos, de fracasar, de creerse tonto y de crecer con una autoestima por los suelos.

Me estoy poniendo un poco dramática y, para hacer honor a la verdad, no siempre es así. Pero un porcentaje de los niños no diagnosticados o bien, de los que sí lo fueron, pero no se hizo nada al respecto, pueden encajar en este perfil de “niño con fracaso académico”… Uy! Otra etiqueta… Esta, desde luego, es muuuucho peor.

Diagnosticar una alta capacidad te permite:

  •  Conocer mejor a tu hijo.
  •  Darle la atención adecuada (escolar y extraescolar) acorde a su condición.
  • Ayudarle a comprender qué le pasa.- Entender por qué se aburre o se porta mal en clase (o en casa).
  • Comprender por qué no hace migas con niños de su edad.
  • Darle las herramientas necesarias (emocionales e intelectuales) para poder desarrollarse plenamente como ser humano.

Debemos apostar por el talento de cada niño, sea o no alta capacidad. Y, si lo es, detectémoslo (en ocasiones pasan despercibidos o no brillan en la escuela) y brindemos al futuro una nueva oportunidad! El 2% de la población tiene altas capacidades … Algunos autores como Renzulli, sospechan que rondan el 20 %.
Por favor, no apaguemos su luz.

Esther Martínez (pediatra, homeschooler y mamá de 4)
https://www.facebook.com/hermanosdelreves/

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