A mediados del mes de diciembre del 2019, una poderosa enfermedad aparecía y comenzaba a expenderse por el mundo, poco a poco se padecen las consecuencias de la rápida forma de propagación y el efecto que en las distintas facetas el mundo esta resintiendo.
Lo anterior ha dado como consecuencia el protegerse dentro de los hogares, teniendo salidas únicamente indispensables y extremando medidas de higiene para la prevención de contagios.

Con seguridad, dentro de toda la incertidumbre experimentada por millones de personas en todo el planeta sobre lo que va a pasar, nos hemos dedicado con mucha o poca resistencia a experimentar lo que está pasando y tratar de fluir con los recursos y posibilidades que existen.
Esto ha tenido varias consecuencias, entre ellas el que los niños estén en casa todo el tiempo. Volveré a escribir la frase para su clarificación de los padres y hacer consciente el sentimiento que estas palabras generan, “que los niños estén en casa todo el tiempo”.

El niño, ese ser maravilloso que percibe y adquiere lo que encuentra, experimenta y vive , está en este tiempo adquiriendo nuevas experiencias simple y sencillamente porque está viviendo lo mismo que los padres están viviendo y lo está interpretando con el significado que los adultos están dando a la situación. La seguridad emocional en los primeros años es sumamente significativa para la construcción de la personalidad, de manera que la respuesta conductual de los padres a lo que acontece, va a dejar huellas en los hijos.

La definición de contagiarse se divide en dos, una que indica “contraer una enfermedad por contacto con el agente patógeno que lo causa” y la segunda es “adquirir una idea, sentimiento o actitud propios de una persona determinada debido a la relación o trato con ella”.

Pregunto lo siguiente: ¿Y SI NOS DEJAMOS CONTAGIAR? ¿Qué pasaría si nos dejamos invadir y que se multiplique en nosotros? usted pensaría que ha este punto existe confusión de parte del autor pero de ninguna manera estoy hablando del virus, sino del niño. ¿Qué pasa si en este tiempo teniéndolos en casa los padres se dejarán guiar por el niño, vivir desde sus ojos la realidad?

Varios de los comentarios de padres de familia después de algunas semanas en resguardo han sido positivos:

  • Las grandes experiencias que están teniendo los niños por bajar el ritmo frenético de vida.
  • Mejor ánimo debido a la atención que están recibiendo.
  • Mayor conocimiento de los intereses de los hijos.
  • Posibilidad de respetar rutina con cambios mínimos.
  • Involucramiento mayor en actividades de juego y experimentación.
  • Mayor responsabilidad y valor en las actividades de casa.
  • Disfrutar del tiempo sin medición estricta.
  • Etc…

“EL AMOR es la puerta principal para ayudar a los niños a auto construirse; para ello es importante primero observarnos a nosotros mismos y conocernos, para luego poder conocerlos y ayudarlos asertivamente”.

María Montessori

Este tiempo sin duda está desafiando, pero a la vez está llevando a vivencias significativas, que de haber continuado como íbamos nunca se experimentaría y comprendería. Los niños necesitaban a sus padres en casa, en presencia, en calidad. Recordar que cuanto más tiempo de calidad otorgues a los hijos, mayores conexiones cerebrales y emocionales. Es una gran oportunidad de darle a la familia la medida respectiva, lo que educa en esencia es el vínculo y el más importante es el de casa. La raíz de los aprendizajes pende de la salud emocional de los niños.

Es tiempo de transformación en lugar del egocentrismo y para esto los niños ayudaran. Los niños aterrizan al adulto a vivir el momento, sin duda una de las más grandes enseñanzas en todo momento pero sobretodo en este, en que lo único seguro es el hoy y a quienes están contigo. Los niños mostraran el camino de la adquisición de aprendizajes o ¿no fueron ellos los que por sí mismos aprendieron a gatear, caminar, hablar, etc.? Sin duda ellos son los grandes transformadores del entorno.

Reflexione, si se deja contagiar por el niño, evita el estar vacunado contra la oportunidad de conectar con usted mismo y con su niño interior que espera salir a jugar, reír, correr, ensuciarse y disfrutar de lo verdaderamente importante. Montessori decía que “El niño es la parte más importante del adulto. Es el constructor del adulto”.

Tal vez en el futuro los síntomas de este contagio infantil serían: menos dolores de cabeza, respirar tranquilamente, pensar más fríamente, vivir el presente, la anhelada paz y sin duda hablar a los demás adultos de este contagio y sus enormes consecuencias para la calidad de vida.

Montessori escribió que “El auxilio que debería procurarle el adulto al niño sería el de renunciar a su ritmo, a sus finalidades”, esta frase latente hoy nos ayuda a identificar el camino para el mañana.

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